Superar la depresión y descubrir sus 9 síntomas

La depresión es una dolencia que están en boca de todos. Todo el mundo habla de la depresión pero… ¿realmente sabemos de qué estamos hablando cuando nos referimos a la depresión? ¿O llamamos depresión a cualquier cosa?

¿Qué es la depresión?

Lo primero que hay que tener presente es que la depresión es una enfermedad, caracterizada por sentimientos intensos y prolongados de tristeza, melancolía, decaimiento emocial, etcétera.

La definición oficial para la depresión es: “Enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas.

No obstante, la tristeza y el decaimiento son sensaciones que en algún momento de nuestra vida, todos hemos sentido o sentiremos, como ocurre con las sensaciones opuestas de alegría, felicidad o placer.

El problema viene cuando estos estados anímicos se prolongan en el tiempo, o tienen un efecto incapacitante en quien los sufre. Ahí estaríamos ya hablando de un problema patológico, o sea, de una enfermedad.

Infelicidad y depresión
Infelicidad y depresión. Imagen de PDPics en Pixabay

¿Qué causa la depresión?

Las causas que originan la depresión son muy variadas, y cambian de una persona a otra. Cada persona es un mundo.

Al parecer, la bioquímica de nuestro cuerpo juega un papel importante en este asunto, como en tantos otros. Niveles altos de cortisol y neurotransmisores como serotonina, dopamina y noradrenalina se han encontrado en personas con tendencia a la depresión.

Estos niveles altos pueden tener un origen genético, o sea, ser hereditarios, y se transmiten de padres a hijos, no sólo genéticamente, sino también por la visión triste de la vida que reciben en casa, por parte de sus padres, o por el ambiente depresivo en el que se crían.

Pero la depresión también puede tener un origen ajeno a causas familiares, como pérdidas de seres queridos muy dolorosas, pérdida del trabajo, o la incapacidad para adaptarnos a ciertos cambios.

Se ha comprobado que estos sucesos traumáticos pueden provocar cambios bioquímos en nuestro cuerpo que favorecen la aparición de la depresión.

De entrada, esta depresión no tiene por qué convertirse en enfermedad, y los fármacos antidepresivos pueden ser una ayuda puntual en estos momentos, siempre bajo prescripción y supervisión médica. Jamás hay que automedicarse.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

  • Pues como ya hemos leído, tener un estado de ánimo decaído, triste y abatido durante la mayor parte del día, incluso con cambios de humor que pueden pasar a irritable, más frecuente en niños y adolescente.
  • El deprimido pierde el interés en la mayoría de las cosas, y es incapaz de sentir placer y disfrutar con ninguna actividad.
  • Se puede producir una pérdida de peso sin hacer régimen, o bien se puede aumentar de peso súbitamente, depende del individuo.
  • Aparece el insomnio (no poder dormir), o por el contrario, la hipersomnia (dormir demasiado).
  • La actividad psicomotora del cuerpo se altera, pudiendo pasar a la agitación, o por el contrario, la ralentización de los movimientos corporales.
  • Cansancio y falta de energía para las cosas más básicas, durante prácticamente todo el día.
  • Sentimientos negativos sobre uno mismo, del tipo “qué inutil soy”, “todo es culpa mía”, y similares.
  • Pérdida o disminución de la capacidad para concentrarse, pensar con claridad y tomar decisiones.
  • Pensamientos frecuentes relacionados con hechos traumáticos imaginarios o que no han ocurrido, como la muerte, catástrofes, etcétera.
La depresión suele venir acompañada de sentimientos de tristeza y soledad.
La depresión suele venir acompañada de sentimientos de tristeza y soledad. Imagen de Enrique Meseguer en Pixabay

¿Se puede prevenir o tratar la depresión?

Claro que se puede, y además eficazmente. En primer lugar hay que tener presente que la voluntad del paciente por mejorar es indispensable para lograr el éxito, pues si no pone todo de su parte, difícilmente se puede lograr superar la depresión.

Cuando la dolencia ya ha hecho su aparición, el tratamiento con medicamentos, bajo estricta supervisión médica, y la terapia psicológica son de gran ayuda para lograr una importante mejoría.

Posteriormente, y tanto para quienes ya han superado lo peor de la depresión, como para evitar caer en ella, es importante adquirir ciertos hábitos de vida que reforzarán nuestra salud emociona y nos harán más fuerte ante la depresión y otras dolencias psicológicas y emocionales. Te damos algunos:

  • Cultivar en nuestra mente pensamientos positivos, de bien. Cambiar los pensamientos negativos por positivos. Ejemplo: en lugar de “soy un inútil”, podemos decirnos “cada día lo hago un poco mejor”.
  • Cuidar nuestra salud. Un cuerpo sano ayuda a tener una mente sana. Y vicecersa.
  • Procurar organizar nuestras tareas diarias, y cumplir con esa organización. Ponga orden en su vida, y tendrá orden en su mente.
  • Asumir responsabilidades lentamente, de forma gradual, y siempre de acuerdo a nuestras capacidades reales. Somos humanos, no máquinas.
  • Aceptarnos a nosotros mismos. Esto es fundamental para toda persona. No compararnos con los demás, aceptarnos con nuestros aciertos y errores, e intentar mejorar, pero aceptándonos.
  • Expresar nuestras emociones, no guardarlas para nosotros. Esto es un desahogo importante, y nos ayuda también a elevar nuestra autoestima. Hemos de buscar la manera de hacerlo sin herir los sentimientos de los demás.
  • Si tenemos un tratamiento médico, no interrumpirlo y mantenerlo hasta que el médico diga.
  • Mantener una dieta sana y equilibrada. En ella podemos incluir algunos alimentos para sentirnos mejor.
  • Hacer deporte, ejercicio o una actividad física moderada pero continuada, si puede ser diariamente mejor. No se trata de entrenar para las olimpiadas, simplemente mantenerse activo.

¿Cómo podemos ayudar a alguien con depresión?

La depresión no sólo afecta a quien la padece, sino que la sufren todas las personas que le rodean. En algún momento de nuestra vida, con toda probabilidad, nos veremos en la situación de tener a alguien cercano con una depresión, que puede ser pasajera o de más larga duración.

  • Presta atención a esa persona. Escúchala. Fíjate en las señales que te envía, procurando identificar cuáles son esas pequeñas cosas que le hacen sonreir, y cuáles le molestan más. Tal vez no lo diga con palabras, pero si estamos atento a las señales, podremos detectarlas.
  • Sé comprensivo con sus sentimientos. Alguien que está deprimido no ha elegido estar así, simplemente no puede evitarlo, porque la situación le supera. Por tanto, sé comprensivo.
  • Ayúdalo a mantenerse activo, con tareas pequeñas, sencillas, que pueda llevar a cabo, principalmente si antes las hacía y ahora, por la depresión ha dejado de hacerlas. Encárgale pequeñas responsabilidades del día a día, eso sí, sin agobiarlo ni forzarlo, poco a poco.
  • Dale tu amor y cariño, que note tu afecto es fundamental para su recuperación. Demuéstrale que lo quieres, y que comprendes su dolencia y estás a su lado.

Son sólo algunos consejos, que por sí solos no van a resolver el problema, pero que pueden ser de una gran ayuda si te toca convivir con una persona que padece depresión. Recuerda que la depresión está considerado una enfermedad, y debe ser tratada como tal.

¿Cómo podemos ayudar a alguien con depresión?
¿Cómo podemos ayudar a alguien con depresión? Imagen de Ryan McGuire en Pixabay

¿Y tú, que piensas de la depresión y sus síntomas? Cuéntanos tus experiencias en los comentarios y compártelas con los demás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir